La performance laboral y los anteojos

Cuadro de situación: empezamos nuestra jornada laboral con varios pendientes, presentaciones, urgencias que no pueden esperar ni un día más. De repente nuestros anteojos caen y se rompen. ¿Cuántos de nosotros estamos preparados para encarar este desastre? ¿Cómo podríamos asegurar que nuestra performance laboral no sufra las consecuencias?

El riesgo de que se te rompan los anteojos, que se desbalanceen solamente, que se les salga el vidrio siempre está. Si esto ocurre en medio de la jornada laboral puede ser complejo de resolver, en algunos días puede ser dramático, especialmente si hay vencimientos, presentaciones, charlas que dar, urgencias o reuniones importantes. Las personas que tienen alta graduación pueden perder oportunidades de significación en su carrera por una circunstancia tan simple como tener un inconveniente con sus anteojos. Incluso las que no tienen una graduación elevada pueden correr riesgos, la vista es muy importante en la vida

de las personas, brinda una funcionalidad esencial hasta para cruzar la calle, ni hablar si conducimos un vehículo y nuestro trabajo está lejos de casa y de una óptica que pueda ayudarnos.

En esos casos tener otro anteojo en la cartera es la salvación del día y a veces se la semana. No siempre los anteojos que usamos se pueden arreglar, en algunos casos hay que realizar unos nuevos lo que significa ir a encargarlos y a retirarlos y hay que tener en cuenta el tiempo que lleve alcanzar la calidad requerida para asegurarse un nivel de resistencia que no nos lleve a nuevos percances. En otros países casi todas las personas que usan anteojos tienen su anteojo de repuesto, entendiendo cabalmente cuánto puede esta precaución significar en su calidad de vida.

Algunos de nosotros somos muy dependientes de nuestros anteojos, a veces sin darnos cuenta. Sin ellos podemos sufrir mareos y sin lugar a dudas la estabilidad es distinta, sin hablar de la performance laboral, que puede llegar a variar considerablemente. Llevar anteojos de repuesto siempre en la cartera o el maletín nos brinda la seguridad de terminar nuestra jornada laboral de acuerdo a lo planeado, al menos en los factores que nosotros podemos controlar.

¿Y cómo deberían ser esos anteojos de repuesto? Como mínimo

deberían tener la graduación adecuada. Mucha gente guarda los últimos anteojos que tenía para repuesto y olvidan que cambiaron su graduación.

En realidad cuando vamos a encargar anteojos nuevos, al cambiar nuestra graduación, como mínimo habría que adaptar también los últimos anteojos, siempre que los armazones se adecuen a las nuevas características y que puedan brindarnos la comodidad y estilo que va con nosotros. Si no fuera el caso vale la pena considerar adquirir otro armazón.

Tengamos en cuenta que puede que tengamos que usar esos anteojos de repuesto varios días y si no tienen el estilo que va con nuestra personalidad podemos sentirnos muy incómodos. Los anteojos son el marco de la cara y una parte tan importante de la imagen de las personas que vale la pena asegurarse que, además de la graduación, brinden la seguridad y estilo que tiene que ver con nuestra personalidad. No solamente mejoran la salud visual, también visten la mirada y la definen.

Por otro lado, cada 9 meses hay que recordar hacerse un chequeo oftalmológico porque puede cambiar el factor de corrección necesario y uno se acostumbra a ver mal, sin darnos cuenta podemos estar perjudicando nuestro desempeño en distintas facetas de nuestra vida, sin el disfrute y el despliegue de potencial que posibilita una visión óptima.

 

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